Falta menos de un mes para que finalice el período de transición del Brexit. A partir de la medianoche del 31 de diciembre, el Reino Unido estará “solo” en lo que respecta a Europa.

Teniendo esto en cuenta, aquí hay seis desafíos críticos que enfrenta la industria de la construcción del Reino Unido (al igual que varios otros sectores) a partir del 1 de enero de 2021.

Fuerza laboral y habilidades

Podría decirse que este fue el mayor desafío de la industria incluso antes de que el Brexit apareciera en el horizonte. En su excelente informe “Modernize or Die”, Mark Farmer planteó varias preguntas clave sobre la demografía actual y futura de la industria de la construcción. Durante muchos años, la industria ha luchado contra la falta de mano de obra calificada (y de hecho no calificada). Dada la gran dependencia del sector de la mano de obra migrante (con aproximadamente el 15% de la población activa del Reino Unido no ciudadanos del Reino Unido), una situación que ya es difícil está en peligro de convertirse en una crisis en toda regla.

Normas y regulaciones

Durante el período en que el Reino Unido era un estado miembro de la UE, vimos una creciente alineación (y mejora) de los estándares con respecto a la calidad de los materiales. Esto, por supuesto, no hizo que la industria fuera inmune a la controversia; la tragedia de la Torre Grenfell es un testimonio devastador de ese hecho. Pero cualquier sugerencia de que la retirada de la UE traerá un régimen de controles y requisitos más sencillo y eficaz para cumplir con las normas es descabellada. En particular, sigue siendo incierto si habrá un sistema integral de control de calidad (que reemplace la marca CE que se había vuelto familiar para la mayoría) después de la transición. La Evaluación de Conformidad del Reino Unido (UKCA) entró en juego a principios de este año y el Consejo de Liderazgo de la Construcción ha proporcionado una guía útil.

Sin embargo, quedan dudas sobre, por ejemplo, el reconocimiento de los estándares de prueba. También hay cuestiones más generales relacionadas con el enfoque que adoptarán las partes contratantes si es necesario utilizar materiales sustitutos, independientemente de que esto quede fuera de los términos del contrato y quién pagará. Surgen problemas similares en relación con el movimiento y el costo de los productos.

Movimiento y costo de productos

La ausencia de un acuerdo comercial claro traerá incertidumbre sobre la disponibilidad (y el costo probable) de bienes y productos provenientes del extranjero. Para muchos sectores (incluida la construcción), estas incertidumbres pueden tener un impacto importante en el resultado contractual. Esto plantea la cuestión de si es el cliente o el contratista quien debe asumir los aumentos de costes resultantes.

Luego existe el riesgo de que los proyectos se retrasen, en particular cuando las cadenas de suministro se han organizado para lograr una entrega “justo a tiempo”; la ausencia de controles fronterizos fluidos puede tener un impacto significativo aquí.

Cada uno de estos tres puntos puede tener un impacto en la negociación del contrato en términos de cómo se asigna el riesgo, particularmente en cuestiones de tiempo, costo y calidad.

Además, hay otras tres áreas en las que existen preguntas más generales sobre si el Reino Unido se beneficiará o no de estar fuera de la UE.

Cinta roja

Se afirmó ampliamente que el fin de la membresía en la UE traería consigo un entorno empresarial más sencillo y menos burocracia.

Sin embargo, la experiencia de los últimos tres años ha demostrado que esto es muy poco probable. Con el creciente número de acuerdos comerciales y la multiplicidad de normas, parece muy probable que aumente la cantidad de trámites burocráticos.

Inversión en infraestructura

Un efecto inmediato de la retirada del Reino Unido es que ya no tendrá acceso al Banco Europeo de Inversiones (y al Fondo). Los planes de gastos futuros del Gobierno (y el impulso para reconstruir mejor) son ambiciosos. Sin embargo, con el nivel significativo de gasto (imprevisto) en 2020, esa ambición se verá seriamente desafiada.

Planificación / Derecho ambiental

Otra parte de la estrategia del Gobierno que ha llamado la atención es el plan de construcción más verde (que forma parte de la ambición de la UE). El Gobierno ha tratado de dar garantías de que no habrá cambios sustanciales en la política y que la intención es una transición sin problemas en asuntos como evaluaciones de impacto ambiental y regulaciones sobre sustancias peligrosas.

Existe un hilo conductor en todos estos seis desafíos, a saber, que con las discusiones sobre un acuerdo comercial con la UE aún inconclusas, existe una falta significativa de certeza sobre lo que depara el futuro. Si bien puede haber una creciente sensación de optimismo de que 2021 puede traer mejores noticias sobre COVID-19, es difícil ver cómo se puede decir lo mismo sobre el impacto del Brexit.

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