© Reuters. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, gesticula al llegar a un evento en Matamoros

Por Dave Graham (NYSE 🙂

CIUDAD DE MÉXICO (Reuters) – Preparándose para unas elecciones clave el próximo año, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador ha utilizado la corrupción como un palo para vencer a los adversarios políticos y como un pararrayos para desviar las críticas de su historial en el cargo.

Ahora, los videos de su hermano recibiendo dinero en efectivo de un aliado político han puesto en duda la imagen recta de López Obrador, socavando su argumento de que la corrupción arraigada ha alimentado la violencia crónica de las pandillas y ha frenado la fallida economía de México.

La pandemia de coronavirus ha sumido a México en su peor recesión desde la Gran Depresión, y el camino hacia la recuperación parece largo y difícil, ya que el banco central pronostica que el producto interno bruto (PIB) podría contraerse casi un 13% este año.

Encendiendo su base antes de las elecciones del Congreso del próximo mes de junio al analizar las acusaciones de corrupción de los líderes anteriores de México, López Obrador propuso hermanar la votación con un referéndum sobre si permitir que los ex presidentes sean acusados.

“Estas son las dos narrativas en competencia: corrupción versus crisis económica”, dijo Francisco Abundis, director de la encuestadora mexicana Parametria. “Creo que esto será lo que nos lleve al 2021. Y no estoy seguro de cuál prevalecerá”.

Si López Obrador pierde la cámara baja del Congreso, puede tener dificultades para hacer retroceder la apertura del mercado de petróleo y gas promulgada por su predecesor, que según él estaba empantanado en la corrupción.

Para defenderse de ese riesgo, está utilizando el juicio de Emilio Lozoya, exjefe de la petrolera estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) acusado de soborno y lavado de dinero, para ventilar denuncias contra expresidentes y sus aliados comerciales.

Las encuestas sugieren que los votantes quieren que los líderes del pasado se enfrenten a la justicia por lo que López Obrador califica como décadas de manipular la economía a favor de los intereses privados a expensas del pueblo.

La cruzada contra la corrupción ha reforzado sus índices de aprobación, que, aunque están por debajo de los picos de sus primeros meses, se mantienen muy por encima del 50% en la mayoría de las encuestas.

'HIPOCRESÍA'

Sin embargo, su personalidad cuidadosamente cultivada como un flagelo de la corrupción sufrió un golpe la semana pasada con la publicación de videos de 2015 que mostraban a uno de sus hermanos recibiendo dinero en efectivo de un hombre que luego sirvió en el gobierno de López Obrador.

Aunque ordenó que los dos fueran investigados, López Obrador describió las filtraciones de video como un acto de venganza por parte de adversarios enojados por sus esfuerzos por limpiar el gobierno.

Al describir el dinero en efectivo como donaciones de base a su causa de transformación social, López Obrador dijo que el incidente era incomparable a la escala de corrupción que estaba abordando.

Esa explicación no fue lo suficientemente buena para Adrián González, un abogado de la Ciudad de México que dijo sentirse “traicionado” después de votar por López Obrador en 2018 y que no volvería a hacerlo.

“Es hipocresía”, dijo el hombre de 34 años. “Si vas a combatir la corrupción, debes dar el ejemplo”.

Aunque está ganando importancia, la corrupción ni siquiera es la principal preocupación de muchos votantes. Una encuesta de Parametria a fines de julio dijo que el 43% de los encuestados veía la economía como el mayor problema de México, frente al 16% que eligió la corrupción.

Las amenazas de López Obrador de romper los contratos comerciales adjudicados por gobiernos anteriores han ayudado a frenar la inversión de empresas que podrían impulsar la economía, contribuyendo a una recesión incluso antes de que comenzara la pandemia.

Los políticos de la oposición se están presentando como una alternativa más moderna a la agenda económica de López Obrador, que ha buscado reafirmar el control estatal de áreas clave como la energía.

Ildefonso Guajardo, un exministro de Economía que aspira a convertirse en gobernador del estado norteño de Nuevo León el próximo año, instó a las autoridades locales a tomar la iniciativa en el desarrollo empresarial porque ya no podían contar con el mismo apoyo federal.

“Tienes que hacer todo lo que puedas a nivel estatal para detener este precipitado declive económico”, dijo Guajardo, quien dirigió la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en México bajo el gobierno anterior.

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