La toma de decisiones en las primeras etapas de la pandemia del SARS-CoV-2 (el coronavirus que causa el Covid-19) se vio limitada por la escasez de evidencia médica y datos epidemiológicos. Por lo tanto, el conocimiento adquirido en los últimos dos meses puede informar la próxima fase de la estrategia.

En el contexto de la incertidumbre inicial, el cierre anticipado de Sudáfrica fue prudente. Permitió tiempo para preparar el sistema de atención médica, aumentar las pruebas generalizadas e introducir otras medidas para reducir las tasas de transmisión. Ya no es necesario extender el bloqueo. Tampoco está reduciendo las tasas de transmisión y se ha vuelto inasequible.

La evidencia actual indica que:

  • Es imposible eliminar el virus y la propagación continuará. Solo unos pocos países han podido minimizar la tasa de propagación, pero siguen siendo muy susceptibles a brotes repetidos.
  • La mayoría, aproximadamente el 70%, de las personas infectadas con SARS-CoV-2 son asintomáticas o tienen una enfermedad moderada y autolimitada (aproximadamente el 25%). El 5% que desarrolla Covid-19 grave, con riesgo de morir, generalmente tiene más de 65 años (más del 80%) o tiene comorbilidades subyacentes (como hipertensión, diabetes y obesidad).
  • Los niños menores de 18 años generalmente se libran de desarrollar Covid-19 grave y contribuyen con menos del 1% de todas las muertes de Covid-19 (ninguna de las más de 30,000 muertes de Covid-19 en Italia).
  • No es probable que una vacuna esté disponible en el futuro cercano. Sin esto, el control de la infección requeriría que aproximadamente el 60% de la población desarrolle inmunidad. Esto llevará tiempo y, aunque existe una considerable incertidumbre sobre la cantidad de muertes que pueden ocurrir por Covid-19 en los próximos dos años. La evidencia actual sugiere que puede ser menos de lo estimado originalmente.
  • Un bloqueo prolongado conlleva importantes costos de salud. Estos incluyen los costos provocados por socavar las iniciativas de salud pública, como la inmunización de los niños contra enfermedades amenazantes y la prestación limitada de servicios de salud a quienes viven con comorbilidades, como diabetes, tuberculosis (TB), VIH e hipertensión. De hecho, existe evidencia de que actualmente los avances logrados en los últimos años en la reducción de las tasas y las muertes por TB están siendo revertidos.
  • El SARS-CoV-2 es altamente infeccioso, con una tasa de reproducción cada cuatro días de aproximadamente 2.5 al inicio del brote. La tasa de reproducción mide el número de personas a quienes una persona infectada transmitirá el virus. Cuando Sudáfrica introdujo el bloqueo, la tasa de reproducción era baja en relación con otros países. Sin embargo, la tasa de reproducción de Sudáfrica se ha mantenido por encima de 1, incluso bajo un bloqueo altamente restrictivo. Hay indicios de que se mantendrá por encima de 1 al menos en el futuro previsible.
  • El bloqueo duro y prolongado ha tenido un costo económico significativo. Si bien hay un debate sobre el costo hasta la fecha, con estimaciones del 5% al ​​16% del PIB, los economistas coinciden en que esto ha sido significativo.
  • El bloqueo también ha impuesto costos sociales. Por ejemplo, los niños se están perdiendo la educación. Esto es perjudicial para su desarrollo cognitivo y por muchas otras razones. Los niños corren el riesgo de desnutrirse debido a la falta de esquemas de alimentación escolar, así como por el creciente número de familias que están siendo empujadas a la pobreza.

Sudáfrica necesita aceptar que no está en una trayectoria única. El virus no puede ser eliminado. La estrategia del país debe alejarse de un bloqueo duro. En nuestra opinión, Sudáfrica debería centrarse en el uso de intervenciones destinadas a reducir la velocidad de transmisión del virus.

El éxito de estas intervenciones depende de la aceptación y la cooperación de los ciudadanos. El mensaje a Sudáfrica debe ser claro: no se evitarán las muertes de Covid-19. Pero es posible prevenir algunos de estos a través de nuestras propias acciones y promoviendo intervenciones estratégicas de salud pública.
Sudáfrica debería planear mitigar los efectos de la pandemia utilizando las estrategias anteriores durante al menos dos años, o hasta que una vacuna esté disponible.

Áreas de incertidumbre

Hay dos áreas importantes de incertidumbre adicional. La primera es que es demasiado pronto para establecer el efecto de Covid-19 en las personas que viven con el VIH. Pero la evidencia emergente parece ser tranquilizadora. Las personas que viven con el VIH que están en tratamiento antirretroviral no parecen tener un mayor riesgo.

En segundo lugar, Sudáfrica no está alcanzando los niveles de prueba o las velocidades de notificación requeridas para contener la propagación a través del diagnóstico y el rastreo de contactos. Esto se vuelve más difícil a medida que aumentan las tasas de infección. Sin esto, es poco probable que el país se mantenga por delante de la epidemia.

Por lo tanto, el pensamiento estratégico de Sudáfrica debe estar informado por lo siguiente:

  • La necesidad de minimizar la infección en grupos vulnerables y de alto riesgo y, cuando sea posible, minimizar las muertes por Covid-19. Esto requiere una comunicación clara sobre la amenaza real del virus, estrategias preventivas y ralentizar la propagación del virus a niveles que ahorren al sistema de salud y a la economía, al tiempo que evitan que los propios efectos económicos causen la muerte.
  • No es posible contener la propagación a través de bloqueos, debido al costo económico y al hecho de que no es posible mantener la tasa de reproducción en niveles consistentemente bajos, lo que facilita el bloqueo.

Por lo tanto, es vital que el país desarrolle estrategias para controlar el virus y gestionar simultáneamente las implicaciones sanitarias, sociales y económicas sin recurrir a bloqueos adicionales.

Estrategia economica

Sugerimos que Sudáfrica avance rápidamente al cierre de la etapa 2 y que se adapte un marco de evaluación de riesgos. Proponemos que dicho marco permita toda actividad económica, excepto cuando exista una amenaza clara y material para la salud pública. La otra excepción son las actividades que presentan un alto riesgo de transmisión en un corto período de tiempo, por ejemplo, reuniones masivas o puntos críticos de transmisión.

El marco debe especificar, por excepción, la actividad económica no permitida por razones de salud pública. Esto vería la reapertura de áreas críticas de la economía junto con los actuales mecanismos conductuales y sociales para frenar la propagación viral.

Dentro de este marco, también sugerimos que:

  • La salud de los trabajadores debería ser una alta prioridad. Las precauciones con respecto a la protección de los trabajadores sanitarios y los protocolos en entornos sanitarios requieren una atención cuidadosa.
  • Las regulaciones deben especificar las responsabilidades del empleador para garantizar que la apertura de la economía no provoque brotes de infecciones.
  • El horario de atención al público se ampliará para reducir la densidad y la exposición al virus, con horarios tempranos solo para jubilados.
  • La frecuencia de los servicios de transporte público se incrementará para permitir el movimiento sujeto a la adopción de protocolos de salud. Estos protocolos se pueden mejorar según sea necesario.
  • Las horas de trabajo para acceder a los servicios públicos se ampliarán para que la población pueda acceder a los servicios de manera coherente con los protocolos de salud.
  • Por ahora, no se deben permitir viajes internacionales por placer.

Los riesgos para la salud asociados con esta estrategia económica deben basarse en estrategias efectivas para mitigar la rápida tasa de transmisión del virus. Esto se logra mejor mediante:

  • Reforzar las medidas de distancia física en entornos donde las personas no tienen más opción que reunirse y prestar atención a la ventilación. En el caso de autobuses y taxis, se deben abrir ventanas para evitar el contacto prolongado con aire potencialmente contaminado.
  • Reforzar las medidas de salud pública basadas en evidencia como el lavado de manos. Esto debería incluir la provisión de saneamiento a todas las comunidades.
  • El uso continuado de mascarillas para todos fuera de la casa. Las máscaras reutilizables deben estar disponibles para todas las comunidades de forma gratuita.

Esta lista no es exhaustiva, pero establece parámetros que pueden guiar una adaptación al nivel 2.

La capacidad del país para evitar el posible impacto total del virus solo tendrá éxito si todos los ciudadanos de Sudáfrica cooperan voluntariamente con medidas destinadas a reducir la velocidad de transmisión. Si eso no sucede, el poder completo de este virus se manifestará más temprano que tarde, independientemente del nivel de bloqueo oficial.

Este artículo se vuelve a publicar de The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lee el artículo original.

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